En el marco de la decimoséptima marcha en reclamo de justicia por la muerte de Jonathan «Mamucha» Burcez y de mayor seguridad en Chivilcoy, familiares, amigos y vecinos se reunieron para exigir respuestas y acción de las autoridades. Las voces de los presentes reflejaron el dolor, la impotencia y la necesidad urgente de cambios.
Palabras del Dr. Emmanuel Langone
«Estamos aquí para que nos escuchen todos, para agradecer a quienes se tomaron el tiempo de venir, a quienes apoyan en redes sociales y envían mensajes. Esta marcha surge de la desesperación de una familia con una fuerza enorme, que ahora se ha convertido en la fuerza de toda una comunidad. Sin embargo, sentimos que no se está trabajando de manera conjunta, que no hay apoyo, y cuando las autoridades hablan, nos tratan de manera despectiva».
«Queremos dejar claro que este reclamo no tiene ninguna bandera política. Lo único que buscamos es justicia. En el caso de Jonathan, solo pedíamos acceso a cámaras de seguridad, ser escuchados, recibir ayuda, pero obtuvimos vallas y dispositivos de seguridad que no aportan empatía a una familia que ha perdido a un ser querido».
«El Poder parece olvidar que los funcionarios ocupan cargos públicos de manera temporal, elegidos por la comunidad. Sin embargo, la permanencia en el cargo a veces los hace perder de vista a las personas que deberían proteger. La investigación no avanza, y las familias quedan en un limbo de incertidumbre».
El dolor de la familia Burcez
Damián Burcez, hermano de Jonathan, manifestó su frustración: «Si el que está a cargo de la ciudad no puede garantizarnos seguridad ni salud, que dé un paso al costado. Mi hermano era un buen chico, siempre dispuesto a ayudar a los demás. Han pasado cuatro meses desde su asesinato, y no hay ningún detenido. No puede ser que no podamos caminar tranquilos por la madrugada».
El caso de Abel Navarro
Carlos Navarro, hijo de Abel Navarro, el jubilado que habría sido arrojado por la ventana de su departamento, también alzó su voz: «El propio hermano de la acusada me dijo que eran dos lacras. Mi papá, conocido por todo Chivilcoy, perdió la vida de la manera más cruel, y quienes están implicados siguen libres, caminando por la ciudad como si nada hubiera pasado. No puede ser que no haya acción inmediata por parte de la Justicia».
Un reclamo sin descanso
El Dr. Langone cerró su intervención con un mensaje contundente: «Entendemos las limitaciones de personal, presupuesto y recursos, pero estamos cansados de tener que entender siempre. La exigencia es clara: queremos justicia. No es posible que, después de tanto tiempo, no haya ni un solo detenido. Seguiremos marchando cuantas veces sea necesario hasta que las autoridades dejen de mirar para otro lado y cumplan con su deber».
La comunidad de Chivilcoy se mantiene firme, reclamando seguridad y justicia, con la esperanza de que su lucha no quede en el olvido y que las vidas de Jonathan, Abel y tantos otros no se pierdan en la impunidad.
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