Este 13 de febrero se conmemora el Día Mundial del Preservativo, el único método que previene embarazos no planificados, el VIH y otras Infecciones de Transmisión Sexual (ITS). La fecha se celebra en todo el mundo un día antes del Día de San Valentín y fue impulsada con el objetivo de promover el acceso y el uso del preservativo como herramienta clave de cuidado.
En este contexto, organizaciones que trabajan en salud sexual advierten sobre la expansión de la práctica conocida como “a pelo”, un término popularizado para referirse a mantener relaciones sexuales sin preservativo, y alertan sobre el aumento sostenido de ITS en el país.
“Hay cada vez menos uso de preservativo en diferentes grupos de edad”, señalan especialistas, quienes remarcan que esta tendencia impacta directamente en los indicadores epidemiológicos. En los últimos años, los casos de sífilis registran picos históricos, mientras que el VIH continúa diagnosticándose mayoritariamente por relaciones sexuales sin protección: cerca del 98% de los nuevos casos se atribuyen a esta vía de transmisión.
Entre los factores que podrían explicar este escenario, los equipos de salud mencionan la falta de campañas sostenidas de prevención y promoción, así como dificultades en la distribución gratuita de preservativos. En este sentido, también advierten sobre la reducción en la provisión por parte del Ministerio de Salud de la Nación.
Frente a este panorama, las organizaciones insisten en que el preservativo continúa siendo la estrategia de cuidado más eficaz y accesible para prevenir tanto embarazos no intencionales como infecciones de transmisión sexual, y llaman a reforzar las políticas públicas de educación sexual y prevención.
Cuesta creer que, en un momento histórico en el que el acceso a la información es más amplio e inmediato que nunca, el uso del preservativo disminuya en lugar de crecer. En tiempos de redes sociales, campañas digitales y disponibilidad de datos científicos al alcance de un click, el retroceso en una práctica básica de cuidado interpela fundamentalmente a cada persona a la hora de tomar decisiones sobre sus prácticas y cuidados.
Por eso, es una necesidad urgente informarse al respecto y, sobre todo, transformar ese conocimiento en hábitos de cuidado.








