La directora de CAZMA, Silvia Cirello, hizo referencia a los tres ejes de trabajo que tiene el área que son: calidad alimentaria, zoonosis y medio ambiente, en relación con las capacitaciones en manipulación de alimentos, los controles sanitarios y las acciones de prevención para el cuidado de la salud y el ambiente que se realizan en el Partido de Chivilcoy.

En primer lugar, con respecto a calidad alimentaria, señaló que “se realizan un montón de actividades, entre ellas se entrega el carnet de manipulación de alimentos, de lo que estamos orgullosos porque somos el único municipio que tiene dos modalidades, presencial y virtual”.
“En el año 2025, hemos entregado alrededor de 1.100 carnets, no solo de Chivilcoy, sino de cualquier punto del país, porque en la forma virtual se puede capacitar desde cualquier lugar del territorio”, detalló.
Asimismo, adelantó: “Estamos por implementar los cursos para las PUPAAs, pequeñas unidades productoras de alimentos artesanales. Este año vamos a incorporar ese tipo de capacitaciones, que va a ser gratuito para los chivilcoyanos”.
En este sentido, continuó: “Otras de las actividades que realiza nuestra Dirección es el control de las cianobacterias, en lugares de recreación, por ejemplo, en el Parque Lacunario Alejandro Martija, como así también en el puente de Ramón Biaus, donde la gente se acerca a realizar actividades recreativas”.
En relación a las cianobacterias, explicó que “son peligrosas porque muchas contienen tres tipos de toxinas: dermotoxinas, hepatotoxinas y neurotoxinas”. En este marco, anunció que se incorporará un sistema de señalización con banderas de colores tipo semáforo, con un color adicional.
“La bandera roja indica que no se debe ingresar al agua, ya que hay una alta concentración de cianobacterias tóxicas que pueden provocar problemas de salud en humanos y animales. La bandera o alerta naranja señala riesgo medio y recomienda precaución, evitando permanecer mucho tiempo en el agua o el contacto en caso de sensibilidades. En tanto, la bandera o alerta verde indica condiciones seguras para el baño, aunque siempre se debe observar el estado del agua”, detalló.
En cuanto a la triquinosis, Cirello informó que “durante el año 2025 hemos realizado 263 aproximadamente análisis de Trichinella spiralis, de los cuales alrededor de 12 fueron de jabalí”. En este sentido, remarcó que “es muy importante tener en cuenta que el jabalí también puede portar la bacteria”.
Seguidamente, recordó que, para consumo propio o familiar, se debe llevar 100 gramos de entraña no congelada a analizar a la Dirección de CAZMA para detectar la presencia o ausencia del parásito. Además, aconsejó que “sólo la cocción efectiva puede prevenir la enfermedad; mientras que, en el caso de chacinados, embutidos secos o salazones, es fundamental no consumir productos cuyo origen se desconozca”.
Por último, Cirello detalló que “durante 2025 se detectaron rótulos apócrifos en productos que se encontraban a la venta, no solo en chacinados, sino también en quesos y agua de mesa”. Al respecto, indicó que “estamos trabajando junto a los vecinos y a alumnos de la UTN, recorriendo comercios y establecimientos de venta y elaboración de productos alimenticios”.
En este marco, pidió la colaboración de la comunidad y solicitó que “ante cualquier duda, saquen fotos de los rótulos y las acerquen a la Dirección de CAZMA para verificar si los establecimientos se encuentran habilitados, controlando los números de Registro Nacional de Establecimiento (RNE) y Registro Nacional de Producto Alimentario (RNPA)”.
Finalmente, explicó que “pueden ingresar a la página de la ANMAT, buscar el Registro Nacional de Establecimiento, cargar los datos y, si figura como no vigente o directamente no aparece, deben acercar el rótulo a CAZMA para poder seguir los pasos correspondientes”.








